martes, 17 de julio de 2007

NUESTRA MEJOR ÉPOCA


Hola chamacos. ¿Cómo se la han pasado? ¿Bien? Qué bueno, ahora vamos a dar un pequeño giro del pasado familiar; entremos de bolón a lo que ha sido, pienso yo, la época más padre en la vida de mi hijo y la mía, (mi esposa no porque le tiene miedo al mar).


El BUCEO, así con mayúsculas porque se lo merece, después de la experiencia que les conté, que no fue nada agradable, nos lanzamos ya sin guías a Veracruz, directamente a la Isla de Enmedio, qué les digo...


Ahí empezó una página indescriptible en nuestra vida. Al principio mi hijo no iba con nosotros porque estaba en la escuela y además nosotros íbamos cada mes.


Cuando llegamos a la Isla y nos reportamos con Pancho ---el que estaba a cargo del faro en la Isla-- era un joven que vivía con su esposa ahí, era una pareja muy agradable y casi de inmediato hicimos una gran amistad, nos brindó posada ofreciéndonos una habitación pero decidimos levantar las dos tiendas de campaña para estrenarlas. Juan y otro decidieron dormir en un cuarto y se fueron con sus cosas, pero al poco rato regresaron diciendo que mejor dormían en la tienda porque la habitación estaba llena de bichos y curiosos.
Tomamos unas lámparas y ¡órale! ¡Todo el techo del cuarto estaba repleto de cucarachas, arañas y otros bichos que en toda nuestra vida habíamos visto.
Al día siguiente alistamos para bucear y empezamos en el lado oriente de la Isla donde no pegan las olas (parecía la tina de la casa). Pancho nos dijo cuando salimos de nuestra "peligrosa experiencia", que había un lugar en donde podíamos bucear sin peligro de 18 metros de profundidad y agua muy cristalina, de nombre: La Poza del Ahogado.
Al día siguiente, en su bote nos llevó al lugar y procedimos a... ¡gulp!, bucear.
Ya adentro del agua vimos que tenía razón, el sitio era como si fuera un estadio deportivo: en el fondo había arena y a los lados como si fueran tribunas... ¡corales! ¡Es un sitio fabuloso!
Si alguna vez tienen la oportunidad de conocerlo, ¡adelante!, pues es un lugar que no se puede describir... ¡hay que estar ahí!
Cuando salimos a la superficie, todos gritábamos comentando la experiencia tan maravillosa que habíamos tenido.


Bueno, después de haber pasado cinco días en ese paraíso empezó la fiebre por bucear y pronto fuimos adentrándonos más al mar, pero con un miedote porque corría el rumor que había muchos tiburones, pero nunca vimos uno hasta después que cambiamos la ruta y nos fuimos a Zihuatanejo. Ahí empezó la real aventura, después de manejar nuestros autos por una carretera que no existía, llegamos al pueblo, que en ese entonces estaba muy pequeño (1960) y casi no había hoteles, ¡gracias a Dios!
Pero nosotros íbamos a acampar, nos dirigimos al muelle y nos llevaron a la playa de las Gatas, casi enfrente del puerto, ya sabíamos, por los lugareños, que ahí podíamos acampar, pues estaba muy solitaria toda la playa: sólo habían tres cabañas habitadas por dos familias, y una de ellas, que se encontraba en una parte alta, vivía, Mundo, el farero, al cual contratamos para que nos llevara a bucear al día siguiente.
En la noche ya habíamos armado las tiendas y Giorgio (q.e.p.d.) quien era muy buen cocinero, improvisó una cocina en donde pudo una estufa coleman de gas, muy práctica, además de que llevaba huevos, jamón y todo lo concerniente al ramo.
Cerca de donde acampamos estaba una cabaña en donde vivía una familia que era muy huraña y nos veían recelosos, se escondían detrás de las palmeras pero después de dos días, se hicieron amigos de nosotros.







Oliverio (q.e.p.d.) era un nativo de Zihuatanejo muy simpático, atento, y jefe de esta familia quienes con el tiempo, llegaron a ser unos hermanos para nosotros. Él era un gran pescador y buceaba a pulmón, podía bajar a 15 ó 20 metros de profundidad y mantenerse abajo hasta 4 minutos. Cazaba con arpón. Oliverio se interesó por lo que hacíamos y nos enseñó a bucear y pescar porque no fueron meses el tiempo que estuvimos yendo a Zihuatanejo, fueron años, llegamos a ser tan unidos que entre todos los que íbamos le ayudamos a abrir una escuela de buceo, en especial Giorgio Torelli, quien contaba con capital y apoyó en gran parte el proyecto.





Las experiencias que tuvimos con él y en otros lados a parte de Zihuatanejo: Cozumel, Isla Mujeres, Acapulco y Veracruz fueron en verdad algo que se quedó grabado en nuestra vida como una experiencia inolvidable que más adelante les contaré.


Quiero mandarles un saludo a mis amigos que ya no están con nosotros físicamente pero que siempre estarán en nuestro corazón.










Si desean ver la versión de mi hijo y de sus vivencias en esa época, píquenle a las palabras "hijo" y "vivencias", je je...nos leemos después.

4 comentarios:

PAZ dijo...

Sr. González Guerrero:

Ojalá y cuente más anécdotas un poco más seguido, pues son muy interesantes.

Que bueno que tiene blog.

Por lo pronto, puse un enlace a su blog desde el mío, para que más personas tengan oportundad de leerlo.

Saludos!


...

El Pipiripau (ikoon) dijo...

Felicidades por su Blog... Realmente es muy grato leer sus post, disfruté leyendo el origen de Hermelinda Linda y viendo sus sketches gracias por compartir todo esto con nosotros.

Es usted toda una leyenda, mis respetos señor; estaré visitando su blog más seguido y dándole lata con preguntas...

Oscar González Loyo dijo...

Estimados muchachones gracias por sus palabras, estoy ecribiendo las notas a mano y mi nuera o mi hijo me las transcriben tal cual, ya que yo no le sé a esto de la computadora, pronto tendrán más rollos de su servilleta.

gracias.

TATO dijo...

DE NUEVO TE DEJO MI FELICITACIONE POR EL BLOG EL PERAISO QUE USTEDES VIERON TRATAMO DE CONCERVARLO Y HACEMOS LO IMPOCIBLE POR QUE SE MANTENGA SALODOS A TODA LA TU FAMILIA Y UN ABRAZO ATT. TATO (LUIS SABINO MACIEL ESPINO)TE ESPERAMOS EN TU CASA.